te persigue mi ventura,
y me enciende el pensamiento la locura…”
Rubén Darío.
Debo perdonarte la vida, cuando mi piel se enciende con tus palabras.
Si supieras que una oración tuya me coloca debajo tus sabanas,
no creo que me dejaras escapar.
Nuestra piel está bien amarrada a nuestros pensamientos,
se queda en el intento de escaparse…
Eso sí, te prometo que el día que pueda tocarte, no sabrás cual es tu piel o la mía…
Rubén Darío.
Debo perdonarte la vida, cuando mi piel se enciende con tus palabras.
Si supieras que una oración tuya me coloca debajo tus sabanas,
no creo que me dejaras escapar.
Nuestra piel está bien amarrada a nuestros pensamientos,
se queda en el intento de escaparse…
Eso sí, te prometo que el día que pueda tocarte, no sabrás cual es tu piel o la mía…
